Los primeros sistemas operativos para móviles fueron Symbian (de Panasonic, Siemens AG, Nokia, Sony-Ericsson entre otras), Palm (sobre todo para PDAs), BlackBerry y Windows Mobile (de Microsoft). Apple revolución el mundo de la telefonía móvil con el lanzamiento de su familia iPhone, con el sistema operativo IPhone OS, y su pantalla multitáctil.
El último sistema operativo en aparecer fue Android. Por lo tanto al encender un móvil con Android, estaremos arrancando Android como sistema operativo. Y sobre él el resto de programas.
La principal ventaja de utilizar uno de estos sistemas operativos es que disponemos de una gran cantidad de aplicaciones. Además, como pasa con los ordenadores, dos móviles con el mismo sistema operativo se manejarán igual, aunque puede que tengan distinta pantalla, cámara, que uno no integre GPS, o que sean de distinto fabricante.
La principal diferencia entre Android y el resto de sistemas operativos es que es software libre, basado en Linux, y la mayor parte es de código abierto. Esto quiere decir que no deberás de pagar nada por él, y que cualquiera puede añadirle mejoras. En los sistemas propietarios, sólo el fabricante puede hacer modificaciones.
Esto, me ha permitido adentrarme en el mundo del desarrollo y programación de aplicaciones para móviles, (pricipalmente para terminales HTC).
Además, existe una gran comunidad de usuarios que lo van mejorando, y creando aplicaciones constantemente.

